CANTO GREGORIANO

En el canto gregoriano es la sola voz la que exalta las grandezas del Señor. No hay más que ello: la voz humana, el hombre y sus límites, postrado ante la presencia de Dios para alabar su infinita grandeza.

Esta “pobreza” de medios, su fidelidad a la Palabra revelada a la cual se ajusta con admirable precisión de estilo y forma, y lo acendrado de su discurso musical, le han valido el adjetivo de canto consagrado. Allí están los tres votos que ha de hacer el religioso para seguir al Señor de manera definitiva. Magisterio soberbio el de esa consagración, que como el lirio, florece en la belleza de un arte único en su género.

No se admiten más comentarios