EL CANTO GREGORIANO

Un repertorio universal.

Con más de 1200 años de historia, el canto gregoriano pareciera, como las pirámides, desafiar el tiempo. Pero, a diferencia de éstas, se trata de un monumento vivo, animado por la misma Palabra de Dios que canta. Soplo del hombre que responde al soplo divino, aquí y allá, en Europa, el África, en Japón o en los países de América, estas melodías se han ganado su lugar propio, rebasando el  ámbito de la liturgia de donde nacieron. Como si la cultura del tiempo real le hiciese un hueco a esta música que parece germinar en el silencio y fundirse en la eternidad. Ese pasado de larga memoria nos lleva al misterio mismo de la experiencia de la fe, al lugar de encuentro entre el canto y el encanto.

El contenido de este menú es fruto del trabajo del oblato benedictino Enrique Merello Guilleminot, cuyo fin es ilustrar la historia del canto gregoriano. Su colaboración es altamente valorada por los monjes de la Abadía de San Benito de Luján. 

No se admiten más comentarios