EL TRABAJO

“La ociosidad es enemiga del alma. Por eso los hermanos deben ocuparse en ciertos tiempos en el trabajo manual, y a ciertas horas en la lectura espiritual”. De la Regla de San Benito, cap. XLVIII, 1-2.

 

El monje es, pues, ante todo hombre de oración; pero también es hombre de trabajo, pues tiene siempre muy presente la amonestación de San Benito de que la ociosidad es enemiga del alma. Y por eso, la mayor parte del tiempo libre que le queda fuera del Oficio Divino lo emplea cuidadosamente en el trabajo intelectual necesario a la vida contemplativa e indispensable al monje de estos tiempos. Al intelectual y espiritual debe añadir el monje al trabajo manual, aquí en Luján hay diversos oficios que los monjes realizan: trabajos en el campo, huerta, jardinería y productos artesanales.

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