LA JORNADA MONÁSTICA

“Dice el Profeta: Siete veces al día te alabé. Nosotros observaremos este sagrado número septenario, si cumplimos los oficios de nuestro servicio en Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas, porque de estas horas del día se dijo: Siete veces al día te alabé. Pues de las Vigilias nocturnas dijo el mismo Profeta: A media noche me levantaba para darte gracias.

Ofrezcamos, entonces, alabanzas a nuestro Creador por los juicios de su justicia, en estos tiempo, esto es, en Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas, y levantémonos por la noche para darle gracias”. De la Regla de Nuestro Padre San Benito, cap. XVI.

 

abadia-san-benito-litugia-de-las-horasComo vemos, San Benito prescribe como ocupación principal el Oficio Divino. Le da tal importancia que consagra buena parte de su Regla para determinar minuciosamente su disposición, y ordena que no se anteponga ninguna otra cosa a esta Obra de Dios. Quiere que el monje consagre muchas horas diarias a la oración privada y a la lectura. El tiempo restante deberá emplearlo el monje en el trabajo señalado por el Superior.

Y como el espíritu de San Benito es espíritu de familia y de expansión, dos veces al día se reúnen los monjes para gozar juntos un rato de alegre recreo, momento estratégico para estrechar los vínculos de la caridad monástica y muy apto para el necesario descanso mental.

Sabiamente ordenada, repartida entre el trabajo y la oración, esta vida armónica y plena, en la que se emplean útilmente todos los minutos, no oprime la naturaleza humana, ni le exige nada que exceda a sus fuerzas.

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