LA VIDA COMUNITARIA

“Adelántense para honrarse unos a otros; tolérense con suma paciencia sus debilidades, tanto corporales como morales; obedézcanse unos a otros a porfía; nadie busque lo que le parece útil para sí, sino más bien para otro; practiquen la caridad fraterna castamente; teman a Dios con amor; amen a su abad con una caridad sincera t humilde; y nada absolutamente antepongan a Cristo, el cual nos lleve a todos juntamente a la vida eterna”. De la Regla de Nuestro Padre San Benito, cap. LXXII, 4-12.

San Benito pone a la comunidad como marco de la búsqueda de Dios. A imitación de la comunidad de los primeros apóstolos, es en su interior que el monje va a seguir el ejemplo de Cristo. La puesta en común de los bienes, la caridad fraterna, la renuncia a los propios intereses, la mutua tolerancia, el honrarse mutuamente, el vivir del propio trabajo, son para San Benito los principales instrumentos ascéticos y la manifestación del amor de Cristo en la comunidad de hermanos. La comunidad monástica es, además, modelo de realización de la unión en la Iglesia y del espíritu que ha de animar a la sociedad terrena.

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